domingo , 19 noviembre 2017

Basauri solicitará al Gobierno vasco declarar La Basconia como Bien Cultural


El pleno municipal del Ayuntamiento de Basauri sacó adelante ayer la moción presentada por el PP para instar al Gobierno vasco a que declare Bien Cultural las instalaciones de La Basconia. El portavoz popular, Gabriel Rodrigo, consideró importante conservar los restos del patrimonio industrial y para protegerlos propuso incluirlos en el Plan General de Ordenación Urbana, el documento que perfila el planeamiento urbanístico de la localidad. A su juicio, el plan debería someterse a una revisión y “en esa revisión que definirá el futuro de Basauri hay que reservar también espacio a su pasado”. Y es que para el Partido Popular el municipio “no se entendería sin su pasado industrial (…)”

Durante su intervención, Gabriel Rodrigo destacó el hecho de que en la actualidad las únicas instalaciones que han sobrevivido de la fábrica de La Basconia carecen de protección legal. Por este motivo y al igual que solicita la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública, insistió en la necesidad de “tomar la iniciativa para proteger este patrimonio industrial que corre el riesgo de acabar desapareciendo”.

Constituida en 1892 para la fabricación de hojalata, más adelante las instalaciones ampliaron su actividad convirtiéndose en una empresa dedicada a la industria siderometalúrgica. A pesar de que las instalaciones de 1893 quedaron desmanteladas con el cese de la actividad industrial, aún se mantienen las más antiguas, que datan de 1917 y las más modernas, de 1952.

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Un comentario

  1. Carlos Aguilar de Dios

    La emblemática fábrica de La Basconia, supuso en el pasado el paso de la era pre industrial a la era industrial en Basauri. Todos los que somos de Basauri sabemos que esta empresa abrió las puertas al desarrollo industrial, económico y social de nuestro pueblo. Tras ella vinieron otras y con ellas miles de personas buscando una oportunidad que Basauri les ofreció.
    La Basconia supuso para Basauri entrar en la modernidad, pasar de un pueblo eminentemente agrícola a uno principalmente industrial, y eso es algo innegable, algo que perdurará en la mente de todos los que somos de Basauri.
    Los que tenemos algunos años, aun recordamos ir a buscar carbón de cocke y escarabilla a la fábrica para calentar las cocinas económicas, recordamos las sirenas que silbaban con el cambio de cada turno, las mareas de trabajadores que salían y entraban de la fábrica con cada turno, sus chimeneas altivas y orgullosas, que a pesar de que vomitaban humo, nos hacia sentir que ese humo era el humo de la victoria, el humo del futuro, el humo de nuestros hijos, y el pan de nuestros nietos.
    Muchos pensamos que La Basconia sería eterna, porque eterna tenía que ser, pero…. nada es eterno en esta vida, y la esencia del ser humano es cambiar, evolucionar y transformarse, y La Basconia comenzó a languidecer.
    Aun recuerdo cuando cayeron las primeras chimeneas, como torres de naipes sobre el suelo que antes habían dominado, y con ellas cayeron sueños y deseos de futuro. Comenzaba la gran crisis de la siderurgia en Euskadi, el declive de lo que creíamos eterno, de lo que creíamos inmutable. Cayeron las chimeneas de La Basconia, cayeron las de Altos Hornos de Vicaya, Euskalduna, Bacock, Metacal, Ceplástica,…. y han seguido cayendo, han caído Pradera Hermanos, Ripolin, Theis Ibérica,…..
    El presente se ha vuelto triste para Basauri, hemos ido dejando atrás oportunidades de volver a ser empuje de Bizkaia, de ser una población eminentemente industrial, de ser baluarte del desarrollo económico, de ser punteros en desarrollo industrial y tecnológico, para ir convirtiéndonos paulatinamente en un pueblo triste, donde los colegios se cierran por falta de niños, donde hay ya mas mayores de 40 que menores de 20, donde el futuro es un futuro que languidece en los recuerdos de los que un día creíamos en que Basauri seguiría siendo puntera.
    Y ejemplo de este declive paulatino y constante han sido los restos de lo que en su día fue La Basconia, el declive de una superficie industrial que fue oxidándose con el paso del tiempo, y que convirtió lo que antaño fue motor de economía en reflejo de la sociedad de nuestro pueblo, reflejo de un pueblo que muere de viejo esperando que el paso del tiempo termine su acción.
    Los viejos, los mas viejos del lugar, han visto como con sus arrugas han ido creciendo al tiempo que crecían las grietas en los muros de las antiguas naves industriales de La Basconia, y han sido testigos de como la ingratitud de Basauri ha ido destruyendo a quien le dio la fuerza en el pasado, porque desde el propio Ayuntamiento se ha mirado siempre hacia otro lado, se ha dado la espalda a quien le dio a Basauri el nombre que hoy tiene y el peso que hoy tiene, porque ¿Qué hubiera sido de nuestro pueblo sin La Basconia?
    Y he visto en el pleno del ayuntamiento, como desde su grupo se ha propuesto y aprobado una propuesta para hacer de lo que queda de La Basconia un “Bien Cultural”, ¿Un bien cultural? , francamente, creo que seguimos mirando al pasado sin perspectivas de futuro para nuestras nuevas generaciones.
    La Basconia, y los terrenos que ocupan son y forman parte ya de nuestro pasado, sin embargo, no podemos hacer que nuestro pasado hipoteque nuestro futuro, no podemos permitir que la nostalgia cierre las puertas al futuro, y el futuro (a mi entender) no pasa por vivir de añoranzas sino por evolucionar, seguir avanzando y progresar, y el mejor homenaje que podríamos hacer a lo que fue La Basconia sería convertir todos esos fantásticos terrenos en el nuevo punto de desarrollo económico de Basauri.
    Hipotecar a futuro un espacio con un potencial industrial como el que tiene el espacio que ocupan los degradados edificios de La Basconia, implica hipotecar el futuro de nuestros hijos y nuestros nietos, negarles las oportunidades que el pasado nos brindó a nosotros el desarrollo económico y obligarles a marcharse de Basauri buscando lo mismo que lo que buscaron nuestros padres cuando vinieron a nuestro pueblo, un futuro.
    El ansia por mantener el pasado, no puede frenar el futuro, porque si eso fuera así seguiríamos anclados en el pasado, y lo que hoy es nuestro pueblo nunca hubiera sido. Es tiempo de tomar las riendas del futuro y dar un nuevo impulso, una nueva fuerza, y volver a potenciar aquello que tan bien sabemos hacer en Basauri, la producción industrial.
    La Basconia murió, y como ave fénix debería resurgir de nuevo, pero no como un monumento al pasado, sino como una esperanza de futuro, dando a otras empresas la posibilidad de volver a instalarse en esos terrenos, de volver a ver las mareas de trabajadores entrando y saliendo de ellas, de volver a sentir el pulso de la vida, de volver a sentir que Basauri resurge de sus cenizas.
    La Basconia murió, y es labor del Ayuntamiento hacer que el mejor homenaje que se le puede hacer se realice, pero no como monumentos al pasado, sino como vanguardia de futuro. Numerosas empresas estarían encantadas de instalarse en unos terrenos ya acondicionados, numerosas empresas estarían encantadas de poder ocupar el lugar que ocupó la emblemática Basconia, numerosas empresas estarían encantadas de hacer que lo que antaño fue motor de vida y riqueza volviese a serlo.
    Si, en lugar de un monumento al pasado, realizásemos una apuesta de futuro, La Basconia seguiría siendo lo que fue, el motor de nuestro pueblo, el recuerdo vivo de lo que el pasado nos legó y no un epitafio a lo que pudo haber sido y no fue.
    Su propuesta esta llena de melancolía, y yo le propongo que sea algo que llene de esperanza a los habitantes presentes y futuros de Basauri.
    No podemos llorar eternamente lo que fue, no podemos seguir mirando al pasado, no podemos hipotecar el futuro de Basauri con gigantescos epitafios a nuestro pasado industrial, porque los epitafios solo tienen sentido si alguien los lee, y si se sigue destruyendo el tejido industrial de Basauri, pronto no quedará nadie para leerlos.
    Va siendo hora de que abran los ojos al futuro, de que apuesten de nuevo (al igual que se apostó en el pasado) por un futuro ligado a una industria fuerte, porque una industria fuerte es el musculo que alimenta un pueblo, una sociedad y un futuro.
    Desde el balcón de mi casa he visto durante años y años, languidecer los terrenos de La Basconia, con el deseo de que alguien volviese a darles vida, y ahora leo y oigo que en lugar de darles vida nuevamente lo que queremos es hacer un inmenso epitafio a lo que fue. Una pena, porque si escriben ese epitafio, no será únicamente el epitafio de La Basconia, sino que será el epitafio de todo Basauri, y como ejemplo solo tienen que mirar cerca, en Sestao, un pueblo que languideció y prácticamente ha muerto observando el epitafio de Altos Hornos de Vizcaya.

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